La medida más importante para la prevención y control de las
infecciones intrahospitalarias es la higiene de manos. Esto es así porque la
forma más frecuente de transmisión de microorganismos patógenos entre pacientes
se produce a través de las manos del personal sanitario (transmisión cruzada).
La “fuente” de estos microorganismos la forman no sólo los pacientes con
infecciones producidas por estos microorganismos, sino también aquellos
pacientes que están simplemente colonizados por los mismos (en la piel, aparato
respiratorio, digestivo, secreciones, etc.), es decir, que no muestran síntomas
o signos de infección. Otra fuente de adquisición de microorganismos en las
manos del personal son las superficies ambientales en contacto directo con el
paciente infectado o portador (mobiliario cercano, etc.). La higiene de manos
es, además, una medida básica de protección del personal sanitario. Para evitar
la transmisión de microorganismos entre pacientes debe utilizarse de manera
adecuada un producto que produzca la eliminación de la “flora transitoria” es
decir, una descontaminación de las manos. Por tanto, el clásico concepto “lavado
de manos” se amplía y complementa en el nuevo concepto que llamaremos
“descontaminación de manos” o “higiene de manos”.
miércoles, 16 de mayo de 2018
INTRODUCCIÓN
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